01 diciembre 2008

ABANDONAR A UN AMIGO

Un hombre, su caballo y su perro

Un hombre, su caballo y su perro, caminaban por una calle. Despuès de mucho caminar el hombre se dio cuenta que los tres habìan muerto, en un accidente.Hay veces que lleva un tiempo para que los muertos se den cuenta de su nueva condiciòn.

La caminata era muy larga, cuesta arriba el sol era fuerte y los tres estaban empapados en sudor y con mucha sed. Precisaban desesperadamente agua. En una curva del camino, avistaron un portòn magnìfico todo de màrmol que conducìa a una plaza calzada con bloques de oro en el centro de la cual habìa una fuente de donde brotaba agua cristalina.

El caminante se dirigiò al hombre que desde una garita cuidaba de la entrada.

-Buen dìa- dijo el caminante.

-Buen dìa- respondiò el hombre.

-¿Què lugar es este, tan lindo?- preguntò el caminante.

-Esto es el cielo- fue la respuesta.

-Que bueno que nosotros llegamos al cielo, estamos con mucha sed- dijo el caminante.

-Usted puede entrar a beber agua a voluntad- dijo el guardiàn, indicàndole la fuente.

-Mi caballo y mi perro tambièn estàn con sed.

-Lo lamento mucho- le dijo el guardiàn- aquì no se permite la entrada a los animales.

El hombre se sintiò muy decepcionado porque su sed era grande. Mas èl no beberìa dejando a sus amigos con sed. De esta manera, prosiguiò su camino.

Despuès de mucho caminar cuesta arriba, con la sed y el cansancio multiplicados llegaron a un sitio, cuya entrada estaba marcada por un portòn viejo semi-abierto...

-Buen dìa- dijo el caminante.

-Buen dìa- respondiò el hombre.

-Estamos con mucha sed, yo, mi caballo y mi perro.

-Hay una fuente en aquellas piedras- dijo el hombre, indicando el lugar-

-Puedes beber a voluntad.

El hombre, el caballo y el perro fueron hasta la fuente y saciaron su sed.

-Muchas gracias- dijo el caminante al salir

-Vuelvan cuando quieran- respondiò el hombre.

-A pròposito- dijo el caminante-¿cuàl es el nombre de este lugar?.

-Cielo- respondiò el hombre.

-¿Cielo?, ¡mas si el hombre en la guardia de al lado del portòn de màrmol me dijo que allì era el cielo!.

-Aquello no es el cielo, aquello es el infierno.

El caminante quedo perplejo.

-Mas entonces- dijo el caminante-Esa informaciòn falsa debe causar grandes confusiones.

-De ninguna manera- respondiò el hombre-En verdad ellos nos hacen un gran favor.

-Porque allì quedan aquellos que son capaces de abandonar a sus mejores amigos

Anònimo