30 noviembre 2008

PAUL NEWMAN EN MININO.


Lo encontré en la calle, histérico de hambre y de frío. Algún desalmado se lo robó a la madre y lo dejó allí donde fue un milagro que no le atropellara un coche. Lo traje a mi casa y le dí calor, no sabía comer y rechazaba el biberón, tenía fiebre.

El día anterior había muerto Paul Newman, le puse su nombre.

A los tres días se puso a devorar comida del plato de los otros y a correr por todos lados de la casa y del patio. Pensé que se había salvado.

A los pocos días murió misteriosamente... Encargué su necropsia. Me dijeron que había sido víctima de una enfermedad epidémica, que ataca a los perros y a los gatos... Me dió unos días de felicidad, duró muy poco.

Descansad en paz Pauls Newmans.